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Cómo eliminar el olor a pescado de tu perro

Cómo eliminar el olor a pescado de tu perro

Última actualización: junio de 2026 · Revisado por el equipo de Pogi's Pet Supplies

Imagínatelo. Tu perro salta al sofá, mueve la cola, le brillan los ojos… y, de repente, te llega un olor que te hace preguntarte si habrá estado trabajando a escondidas en la pescadería. Ese inconfundible olor a pescado no es precisamente lo que esperabas cuando llevaste a casa a tu mejor amigo peludo.

¿La verdad? No eres la única persona que percibe este misterioso olor. Los perros tienen sus peculiaridades y, a veces, esas peculiaridades huelen sospechosamente a pescado. La buena noticia es que la causa suele tener solución una vez que descubres de dónde procede.

Así que, antes de empezar a cuestionar lo que cena tu perro, sigue leyendo. Esta guía te explicará el porqué y te ofrecerá soluciones sencillas para que los mimos vuelvan a oler bien.

¿Por qué mi perro huele a pescado?

Problemas en las glándulas anales (la causa más habitual)

Si tu perro huele a pescado, es muy probable que las glándulas anales sean las responsables. Estos diminutos sacos, situados junto al ano, funcionan como marcadores de olor. Normalmente liberan una pequeña cantidad de líquido cada vez que el perro defeca. Pero, cuando las glándulas no se vacían por sí solas, la situación se vuelve sucia y maloliente.

Quienes conviven con perros suelen notar las señales antes de relacionarlas con la causa. Arrastrar el trasero por la alfombra, lamerse constantemente la zona posterior o evitar de repente sentarse son señales de alarma. Ese olor a pescado no es cosa de tu imaginación: es la forma que tiene tu perro de decirte que algo no va bien.

Algunas razas, como el bulldog francés y el chihuahua, son más propensas a sufrir problemas en los sacos anales, aunque pueden afectar a cualquier perro.

Si las glándulas se obstruyen o infectan, el olor se intensifica y tu perro puede sentir verdaderas molestias. En ese momento, lo mejor es acudir al veterinario para aliviar la presión y prevenir otros problemas.

Problemas dentales o bucales

Primer plano de un golden retriever mostrando unos dientes afilados y sanos

No todos los olores a pescado proceden de la parte trasera de tu perro. A veces, el verdadero culpable está justo debajo de tu nariz. Si su aliento te hace apartarte en mitad de un abrazo, podría indicar problemas dentales más habituales de lo que imaginas.

La acumulación de bacterias en la boca puede hacer que los dientes deteriorados, las encías infectadas o incluso los restos de comida desprendan un olor persistente a pescado.

No se trata solo del olor. Los perros con una higiene bucal deficiente también pueden babear más, dejar caer la comida mientras comen o tocarse la cara con las patas debido a las molestias. Incluso podrías observar sarro acumulado en los dientes o inflamación alrededor de las encías. Todas ellas son señales típicas de que algo no va bien.

Según la Universidad de Cornell, la enfermedad periodontal afecta a casi el 80 por ciento de los perros mayores de tres años, lo que la convierte en uno de los problemas de salud más extendidos entre los perros.

Las razas pequeñas, como el chihuahua, el teckel y el yorkshire terrier, son especialmente propensas. Los perros de hocico corto, como el carlino, el bóxer y el shih tzu, corren un riesgo adicional porque sus dientes crecen demasiado juntos.

Si el aliento de tu perro huele a pescado, suele ser señal de que ya le toca una limpieza dental o incluso una revisión profesional.

Infecciones cutáneas y alergias

Un olor a pescado que parece seguir a tu perro como una nube podría proceder en realidad de su piel. A las levaduras les encantan los lugares cálidos y ocultos, por lo que las patas, las axilas y los pliegues cutáneos son zonas especialmente propicias para las infecciones. Una vez que se instalan, el olor es difícil de ignorar: penetrante, agrio y persistente incluso después del baño.

El picor suele preparar el terreno. Las alergias hacen que los perros se rasquen, se mordisqueen o se froten contra todo lo que tienen a su alcance, dañando la piel lo suficiente para que entren levaduras o bacterias. Al poco tiempo, podrías notar zonas de pelo grasientas, áreas enrojecidas e irritadas o mechones que se desprenden. Estos cambios externos indican lo que está ocurriendo bajo la superficie.

Para eliminar estos olores suele hacer falta algo más que un lavado rápido. Los champús medicinales pueden ayudar y, en algunos casos, se necesitan medicamentos por vía oral para acabar por completo con las infecciones por levaduras.

Si el olor persiste o aparecen llagas, es imprescindible acudir al veterinario. Con las pruebas dermatológicas adecuadas, podrás determinar si el olor a pescado se debe a levaduras, bacterias o alergias y conseguir que tu perro vuelva a sentirse cómodo.

Infecciones de oído

Que tu perro sacuda constantemente la cabeza no siempre significa que esté haciendo el tonto; puede ser una petición de ayuda. Las infecciones de oído son difíciles de detectar y el olor es una de las pistas más claras. En lugar del olor habitual de un perro limpio, podrías percibir un aroma penetrante y agrio que no encaja.

Las razas con orejas grandes y caídas, como el cocker spaniel y el beagle, son especialmente propensas. Sus pabellones auriculares retienen el calor y la humedad, creando el lugar perfecto para que se instalen levaduras o bacterias. Una vez que la infección se afianza, rascarse e inclinar la cabeza se convierten en hábitos diarios y el olor no deja de intensificarse.

A diferencia de una pata sucia que puedes enjuagar en casa, los oídos infectados necesitan cuidados adecuados. La limpieza ayuda, pero la mayoría de los perros necesitan gotas medicinales o tratamientos recetados por un veterinario para eliminar por completo el problema. Actuar a tiempo no solo acaba con el olor, sino que también evita a tu perro el dolor de una infección profunda.

Infecciones urinarias

Cuando un perro huele a pescado, a veces el origen está en la orina. Una infección urinaria modifica su olor y hace que resulte penetrante, desagradable o similar al pescado. Cuando impregna el pelo cercano al ano o la cama, resulta difícil no percibirlo.

Quienes conviven con perros suelen notar primero cambios en sus hábitos al hacer sus necesidades. Un perro con una infección urinaria puede hacer fuerza, orinar en pequeñas cantidades o dejar charcos dentro de casa aunque esté acostumbrado a hacer sus necesidades fuera. Además de orinar con frecuencia, algunos perros presentan otros síntomas, como lamerse excesivamente la zona o mostrarse inquietos después de orinar.

Un olor intenso a amoniaco o pescado en las heces del perro o en su cama suele confirmar que está ocurriendo algo más que un simple accidente.

Las infecciones urinarias resultan molestas y, si se ignoran, pueden provocar problemas más graves, como una enfermedad renal. Una visita al veterinario y el tratamiento adecuado suelen resolver la infección rápidamente.

Dieta y digestión

Patas de perro junto a un cuenco lleno de comida fresca y cruda

No todos los olores a pescado indican una enfermedad. A veces proceden directamente del comedero. Los perros que comen habitualmente pienso o premios a base de pescado suelen llevar ese olor en el aliento o incluso en la piel. En algunos desaparece enseguida, pero en otros persiste mucho después de comer.

La dieta también puede influir en la digestión. Un alimento de mala calidad o sensibilidades ocultas pueden alterar el estómago y provocar heces blandas, mal aliento o gases que hagan que toda la habitación huela a pescado. Esta relación suele pasar desapercibida, pero lo que entra por la boca de tu perro termina afectando al olor exterior de su cuerpo.

Si las comidas parecen intensificar el olor, quizá sea el momento de revisar su dieta. Cambiar a una fórmula con ingredientes limitados o evitar las opciones a base de pescado puede reducir el olor y mejorar la salud general de tu perro.

Revolcarse en cosas asquerosas

Algunos perros van a buscar pelotas; otros van a buscar olores, y cuanto más apestosos, mejor. En su mente, revolcarse sobre restos de pescado, basura o cualquier cosa inimaginable no es mala educación: es una afición. Piensa en ello como el particular «eau de basura» de tu perro.

El problema es que este perfume dura. El olor a pescado se adhiere al pelo y se impregna en la grasa natural de la piel, así que no desaparecerá con una simple sacudida. Para cuando abrochas el cinturón de tu perro en el coche, ya huele a pescado y el aroma se ha extendido por los asientos.

La única forma de ganar este apestoso juego es actuar rápido. Enjuagarlo justo después de que se revuelque o limpiarlo con una toallita evita que el olor se impregne. Si esperas demasiado, convivirás con una mascota que huele más a pescadería que a compañero de mimos.

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Guía paso a paso para eliminar el olor a pescado

Paso 1: identifica el origen del olor

Antes de poder solucionar el olor a pescado, tendrás que hacer de detective. Empieza por los sospechosos habituales: la boca, los oídos, el trasero, las patas y el vientre. Olfatear estas zonas despacio y con cuidado suele proporcionar la primera pista.

Presta atención al comportamiento de tu perro. Arrastrar el trasero por el suelo, lamerse la zona posterior o rascarse los oídos son señales de alarma típicas. La acumulación de cera en los oídos, las zonas grasientas de la piel o mordisquearse constantemente las patas también pueden orientarte.

Fíjate en cuándo aparece el olor. Si es más intenso justo después de hacer sus necesidades, podría deberse a las glándulas anales. Si persiste alrededor de la boca y tu perro no sigue una dieta a base de pescado, los problemas dentales podrían ser los responsables. Anotar estos patrones os ayudará a ti y al veterinario a llegar antes al fondo del problema.

Paso 2: limpia la zona posterior con toallitas limpiadoras suaves

A veces, el olor a pescado sí procede de la parte trasera y ningún ambientador podrá ocultarlo. Una limpieza rápida y delicada después de que haga sus necesidades puede marcar una gran diferencia.

En lugar de coger toallitas para bebés del armario, utiliza unas creadas específicamente para perros. Opciones como las Toallitas limpiadoras para perros Pogi's están formuladas con aloe vera y vitamina E, que calman la piel sensible y mantienen fresca la zona sin irritarla. Como tienen un pH equilibrado para mascotas, no provocan el enrojecimiento ni el picor que suelen causar las toallitas para bebés. Además, son lo bastante seguras para usarlas a diario, lo que aporta tranquilidad a quienes conviven con perros.

Cuando aparece el mal olor, es tentador excederse con el champú, pero frotar con frecuencia no es bueno para las glándulas anales de tu perro. Limpiar suavemente con una toallita resulta mucho más eficaz y mantiene cómodo a tu perro hasta que sea necesario acudir al veterinario. Considéralo un cuidado pequeño y constante que evita que el olor se convierta en un problema mayor.

Paso 3: dale un baño completo con un champú neutralizador de olores

Corgi disfrutando de un baño con espuma de champú sobre la cabeza

Cuando las toallitas no bastan y el olor a pescado persiste, es hora de darle un buen baño. Piensa en ello como si pulsaras el botón de reinicio del pelaje de tu perro. Utilizar un champú desodorizante para perros ayuda a neutralizar los olores intensos en lugar de limitarse a ocultarlos.

Durante el baño, céntrate en las zonas donde suele esconderse el olor: debajo de la cola, a lo largo del vientre, entre las axilas y alrededor de las patas. Estos lugares cálidos suelen retener humedad, lo que hace que los olores resulten más difíciles de eliminar.

No utilices champús para personas. Aunque puedan parecer un sustituto sencillo, alteran el equilibrio natural de la piel del perro, cuyo pH oscila entre 5,5 y 7,5. Este desequilibrio puede provocar sequedad, irritación e incluso más olor.

Después de aclararlo, seca bien a tu perro. El pelo húmedo crea el caldo de cultivo perfecto para las infecciones por levaduras y nada arruina antes un buen baño que la reaparición de un olor a humedad unas horas más tarde. Un pelaje limpio y seco es la mejor manera de conservar esa sensación de limpieza.

Paso 4: límpiale los oídos con cuidado

Cuando un perro huele a pescado, los oídos suelen ser el último lugar que se piensa revisar. Sin embargo, las orejas caídas o con mucho pelo retienen cera y humedad, lo que crea las condiciones perfectas para las infecciones por levaduras o bacterias. Cuando comienza esa acumulación, el olor a pescado puede ser más intenso que el procedente del ano o la piel.

Hazlo de forma sencilla con un limpiador de oídos apto para perros y un algodón. Retira la suciedad y la cera visibles, pero evita introducirte en el conducto auditivo. Los bastoncillos pueden empujar los residuos hacia dentro y causar daños. Limpiar con regularidad el oído externo ayuda a evitar que los problemas recurrentes de los sacos anales se confundan con olor procedente de los oídos.

Si el olor persiste, los oídos están enrojecidos, hay secreción o tu perro no deja de rascarse, probablemente tenga una infección. En ese momento, la única opción es acudir al veterinario. Las gotas o los medicamentos tópicos adecuados eliminarán la infección y evitarán que vuelva el olor a pescado.

Paso 5: cepíllale los dientes o dale snacks dentales

Perro pequeño al que le cepillan los dientes con un cepillo rojo

Cuando un perro huele a pescado, el problema suele proceder de la boca. El mal aliento es más que una simple molestia: puede indicar una enfermedad dental oculta. Los restos de comida en descomposición atrapados entre los dientes, una enfermedad de las encías o las primeras fases de una caries pueden convertir una sonrisa sana en una fuente de mal olor.

Cepillarle los dientes con una pasta dentífrica apta para perros sigue siendo la opción de referencia. Las pastas para personas suelen contener xilitol, que resulta tóxico para las mascotas, así que utiliza siempre productos diseñados para perros. Los cepillos de dedo o los geles enzimáticos facilitan el proceso, sobre todo si tu perro se resiste a un cepillo de dientes convencional.

No a todos los perros les gusta el cepillado, y ahí es donde pueden ayudar los snacks dentales y los aditivos para el agua. Estas alternativas reducen la placa, refrescan el aliento y ralentizan la acumulación que provoca la enfermedad periodontal.

Paso 6: acude al veterinario para vaciar las glándulas anales

A veces, ninguna cantidad de toallitas podrá acabar con el olor a pescado porque el problema se encuentra en las glándulas anales. Cuando estos pequeños sacos se obstruyen o irritan, el olor persiste hagas lo que hagas en casa.

Aquí es donde intervienen los profesionales. Los veterinarios y peluqueros caninos certificados saben vaciar las glándulas anales de forma segura, sin hacer daño al perro ni empeorar el problema. Intentar hacerlo por tu cuenta sin formación es arriesgado y suele acabar en más desastre que éxito.

Para los problemas persistentes de los sacos anales, el veterinario puede recomendar antibióticos para combatir la infección o, en casos poco frecuentes, una intervención quirúrgica menor. ¿La buena noticia? Una vez tratadas correctamente las glándulas, el olor a pescado desaparece y tu perro vuelve a sentirse —y oler— como siempre.

Paso 7: evalúa su dieta y su salud

Lo que entra en el comedero suele reflejarse en el olor de tu perro. Las comidas con abundantes alimentos a base de pescado o los premios ricos en aceite de pescado pueden dejar un olor persistente en el pelaje y el aliento. No siempre supone un problema, pero, si tu perro huele a pescado todos los días, merece la pena revisar el menú.

Un simple cambio de proteína puede marcar una gran diferencia. Probar con pollo, cordero o incluso fórmulas con ingredientes limitados puede reducir el olor sin dejar de mantener una nutrición equilibrada. En perros con el estómago sensible, los probióticos o las enzimas digestivas pueden ayudar al intestino a procesar mejor los alimentos, mejorar el olor de las heces y mantener una buena digestión.

A largo plazo, una dieta adecuada hace mucho más que ocultar olores. Favorece la salud de la piel, previene los problemas recurrentes de los sacos anales y ayuda a mantener el organismo equilibrado. Un perro bien alimentado suele estar más sano y oler mejor, lo que hace que cada abrazo resulte más agradable.

Consejos para prevenir futuros problemas de olor

Hábitos regulares de aseo e higiene

Perro envuelto en una toalla y rodeado de utensilios de aseo

El control del olor comienza antes de que aparezca. Dedicar unos minutos al cepillado cada semana elimina la suciedad y distribuye los aceites naturales del pelaje, lo que dificulta que se acumulen olores a humedad.

Los retoques diarios también marcan una gran diferencia. Puedes usar las Toallitas limpiadoras para perros Pogi's justo después de un paseo para quitar el barro de las patas, limpiar el vientre donde roza la hierba o refrescar la cola después de que haga sus necesidades. Estos pequeños hábitos evitan que los olores se impregnen.

Las cosas sobre las que duerme tu perro o que lleva puestas pueden oler tan mal como él. Lavar periódicamente su cama, sus collares y sus juguetes favoritos mantiene limpio todo el entorno para que los olores no vuelvan a aparecer en cuanto tu perro esté limpio.

Rutina de cuidado bucal

Los olores a pescado suelen empezar en la boca del perro, por lo que el cuidado dental es una de las mejores defensas. Cepillarle los dientes dos o tres veces por semana ayuda a prevenir el sarro, las caries y la enfermedad de las encías, causas habituales del mal aliento y del olor a pescado.

Para los perros que se resisten al cepillado, los snacks aprobados por el VOHC son una alternativa excelente. Están diseñados para eliminar la placa acumulada mientras refrescan el aliento. Puedes consultar la lista completa de productos aprobados directamente en el sitio web del Veterinary Oral Health Council.

Incluso con cuidados en casa, nada sustituye la atención profesional. A partir de los dos años, una limpieza dental anual en el veterinario ayuda a mantener la boca sana a largo plazo. Esta rutina no solo protege frente a enfermedades dentales graves, sino que también evita que los malos olores interrumpan los mimos.

Cuidado de los oídos y la piel

La humedad persistente es una de las formas más sencillas de que aparezcan malos olores. Después de un baño o de nadar, utiliza una toalla para secar suavemente el interior y los alrededores de los oídos. Los perros de orejas caídas, como los beagles o los spaniels, son especialmente propensos a sufrir infecciones de oído cuando queda humedad, lo que puede generar rápidamente un fuerte olor a pescado.

La piel necesita la misma atención. En las razas con pliegues o pelaje espeso, los aceites y la suciedad quedan atrapados en lugares ocultos. Aquí es donde suelen comenzar las infecciones por levaduras o bacterias. Pasar rápidamente una toallita por los pliegues o utilizar champús medicinales durante el baño, si te lo recomienda el veterinario, mantiene fresca la piel y reduce la probabilidad de que huela.

Incorporar estos sencillos hábitos a tu rutina no solo previene el olor, sino que también protege a tu perro frente a problemas de salud más graves en el futuro.

Revisiones veterinarias periódicas

Las revisiones veterinarias rutinarias son una de las formas más sencillas de anticiparse a los problemas de olor. Un examen anual puede revelar infecciones urinarias, enfermedades dentales o problemas en las glándulas anales antes de que provoquen un olor a pescado persistente.

Puedes aprovechar aún más estas visitas tomando notas en casa. Apunta cuándo aparece el olor y si ocurre después de hacer sus necesidades, comer o jugar. Estos detalles ayudan al veterinario a reconocer patrones y encontrar antes la solución adecuada.

Combinar las revisiones periódicas con tus propias observaciones ofrece a tu perro la mejor oportunidad de mantenerse sano y oler bien durante todo el año.

Un perro limpio es un perro feliz

Terrier feliz con un pañuelo rojo corriendo al aire libre

Que tu perro huela a pescado puede hacerte arrugar la nariz, pero rara vez significa que ocurra algo desastroso. Los olores son su forma de señalar que algo necesita atención, ya sea la dieta, los dientes, los oídos o las famosas glándulas anales. Con la combinación adecuada de cuidados en casa y revisiones veterinarias periódicas, puedes combatir el olor antes de que invada el sofá y el coche.

Los resultados más fáciles suelen proceder de hábitos pequeños y constantes. Pasarle una toallita después de los paseos, cepillarlo antes de acostaros y bañarlo de vez en cuando puede contribuir mucho a mantener cómodo a tu perro y fresco tu hogar. Ahí es donde encajan a la perfección las Toallitas limpiadoras para perros Pogi's. Son suaves y seguras para el uso diario, y permiten controlar el olor con una simple pasada.

Así que mantente alerta, confía en tu olfato y recuerda que cada limpieza es un pequeño acto de amor. Tu perro estará feliz y sano, y tú podrás disfrutar de los mimos sin sorpresas con olor a pescado.

Disfruta de mimos con buen olor. Hazte hoy con las Toallitas limpiadoras para perros Pogi's e incorpora el frescor a tu rutina.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué mi perra ha empezado de repente a oler a pescado?

Cuando una perra huele a pescado, la causa más habitual son los problemas en las glándulas anales. Sus sacos anales pueden llenarse, obstruirse o incluso infectarse y liberar un olor a pescado que se adhiere al pelo. En algunos casos, el olor se debe a una infección urinaria o incluso vaginal. Como estos problemas suelen compartir síntomas similares, lo mejor es acudir al veterinario para confirmar si se trata de una enfermedad de los sacos anales, una infección bacteriana u otro problema de salud.

¿Cómo puedo saber si mi perro tiene las glándulas anales obstruidas?

Los perros con las glándulas anales obstruidas suelen mostrar señales difíciles de pasar por alto. Arrastrar el trasero por el suelo, lamerse excesivamente el ano o mostrar molestias al sentarse son señales de alarma. También podrías notar un intenso olor a pescado procedente de la parte trasera. Los problemas de los sacos anales suelen provocar inflamación, dolor o heces blandas que no permiten vaciar por completo las glándulas. Si tu perro huele a pescado y sigue mostrando estos comportamientos, un veterinario debería comprobar si existen problemas en los sacos anales antes de que evolucionen a una enfermedad o infección.

¿Puedo usar toallitas para bebés en lugar de toallitas para perros para limpiarle el trasero?

Por comodidad, muchas personas utilizan toallitas para bebés, pero no son ideales para los perros. Pueden alterar el equilibrio del pH de la piel y causar irritación en zonas sensibles como el ano. Las toallitas limpiadoras específicas para perros, como las Toallitas limpiadoras para perros Pogi's, son más seguras porque no contienen alcohol, son hipoalergénicas y están diseñadas para el uso diario. Eliminan la suciedad y el olor a pescado sin dañar la piel ni las glándulas anales. Utilizar toallitas creadas para perros es la mejor manera de mantener a tu compañero limpio y cómodo.

¿Los alimentos para perros a base de pescado hacen que huelan a pescado?

Sí, una dieta a base de pescado o los premios que contienen aceite de pescado pueden hacer que el aliento y el pelaje de un perro huelan a pescado. Aunque el pescado aporta proteínas y ácidos grasos saludables, a veces el olor persiste en las heces, la boca o la piel. Si tu perro huele a pescado con frecuencia, cambiar a pollo, cordero o una fórmula con ingredientes limitados puede reducirlo. Las enzimas digestivas y los probióticos también pueden favorecer una mejor digestión y reducir la probabilidad de que la dieta contribuya a los malos olores. Si el olor persiste, revisa siempre la dieta de tu perro con el veterinario.

¿Con qué frecuencia debo limpiar la zona anal de mi perro para prevenir el mal olor?

Limpiar la zona anal después de que haga sus necesidades puede impedir que persistan los olores. Pasar suavemente una toallita limpiadora apta para perros es mejor que utilizar champú con frecuencia, ya que podría irritar los sacos anales. Una limpieza excesiva puede resecar la piel sensible, por lo que conviene buscar un equilibrio. Si tu perro huele a pescado a pesar de limpiarlo con regularidad, podría tener las glándulas anales obstruidas u otro problema en los sacos anales que requiera atención veterinaria. Una higiene constante combinada con revisiones veterinarias rutinarias es la mejor forma de mantenerlo fresco y sin malos olores.

¿Cuándo debo llevar a mi perro al veterinario por un olor persistente?

Si el olor a pescado no mejora con una limpieza habitual, es hora de acudir al veterinario. Los olores persistentes pueden indicar una enfermedad de los sacos anales, glándulas anales obstruidas, infecciones por levaduras, enfermedades dentales o infecciones urinarias. No debes ignorar otros síntomas como lamerse en exceso, arrastrar el trasero o tener heces blandas. El veterinario puede determinar si el problema está relacionado con la necesidad de vaciar las glándulas anales, con infecciones cutáneas o incluso con una enfermedad renal. Tratar pronto la causa evita molestias e impide que el olor a pescado se convierta en un problema crónico.

Para mantener el frescor a diario

Entre baños, una limpieza rápida ayuda a mantener el olor bajo control. Las Toallitas limpiadoras para perros Pogi's están elaboradas a base de agua, no contienen perfume y son lo bastante suaves para usarlas a diario desde las patas hasta la cara.

El olor a pescado en los perros: preguntas frecuentes

¿Por qué mi perro huele a pescado?

La causa más habitual son las glándulas anales, dos pequeños sacos odoríferos situados cerca de la parte trasera que pueden liberar un olor inconfundible a pescado cuando están llenos o irritados. El olor también puede proceder de la boca, los oídos o la piel. Si es intenso o reaparece, pide al veterinario que revise las glándulas.

¿Por qué el aliento de mi perro huele a pescado?

El aliento con olor a pescado suele indicar un problema dental, como placa o una enfermedad de las encías, en lugar de un problema en las glándulas anales. El cuidado dental regular ayuda, y un veterinario debería examinarlo si el olor persiste.

¿Cómo elimino el olor a pescado de mi perro?

Primero averigua su origen. Para el olor superficial del pelaje o la zona posterior, una toallita limpiadora para perros resulta útil. Sin embargo, si procede realmente de las glándulas anales, un veterinario o peluquero canino debe ocuparse de ellas en lugar de limitarse a ocultar el olor.

¿Debo vaciar las glándulas anales de mi perro en casa?

Es posible hacerlo, pero muchas personas prefieren dejarlo en manos de un veterinario o peluquero canino, ya que hacerlo mal puede causar lesiones. Si tu perro arrastra el trasero, se lame la zona posterior o huele a pescado con frecuencia, haz que lo revisen.

¿Por qué mi perro huele a pescado después de sentarse?

La presión sobre la parte trasera puede hacer que las glándulas anales liberen un poco de líquido y dejen un olor a pescado. Que ocurra de vez en cuando es normal, pero, si sucede con frecuencia, conviene acudir al veterinario.

¿Un baño eliminará el olor a pescado?

Un baño o una limpieza con toallitas elimina el olor superficial, pero, si el origen está en las glándulas anales, volverá hasta que se trate el problema.

¿Cómo se trata a un perro que huele a pescado?

Primero identifica el origen. El olor a pescado suele indicar que las glándulas anales necesitan atención, algo de lo que puede ocuparse un veterinario o peluquero canino. El olor superficial del pelaje desaparece al limpiarlo con una toallita, pero volverá hasta que se traten las glándulas.

¿Cuándo debería preocuparme el olor a pescado de mi perro?

Si el olor a pescado es frecuente o intenso, o aparece acompañado de arrastrar el trasero, lamerse la zona posterior o mostrar molestias, pide al veterinario que revise las glándulas anales. Percibirlo ocasionalmente después de que se siente suele ser normal.

¿Cómo sabes si tu perro necesita que le vacíen las glándulas?

Entre las señales se incluyen arrastrar el trasero por el suelo, lamerse o mordisquearse la zona posterior, desprender olor a pescado o mostrar molestias visibles al sentarse. Un veterinario o peluquero canino puede confirmarlo y ocuparse de ello de forma segura.

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