Última actualización: junio de 2026 · Revisado por el equipo de Pogi’s Pet Supplies
Los rizos esponjosos, la cara de osito y ese encanto tan payasete hacen que sea difícil resistirse a un labradoodle. Pero detrás de ese aspecto adorable hay un pelo que no se cuida solo. Como los labradoodles son un cruce de caniche y labrador, su manto puede ir desde un pelo sedoso de tipo vellón hasta rizos densos, y cada uno necesita unos cuidados distintos.
Saltarse la rutina de aseo puede parecer inofensivo al principio, pero los apelmazamientos, los enredos y las infecciones de oído pueden aparecer rápidamente y convertir un rato de mimos en una visita al veterinario. Cepillar, recortar y limpiar con regularidad no solo mantiene el pelo en buenas condiciones: también ayuda a prevenir problemas de salud y os da más tiempo para reforzar vuestro vínculo.
Piensa en el aseo como una combinación de sesión de belleza, revisión de salud y tiempo de calidad con tu amigo de cuatro patas. Así puedes convertirlo en un momento agradable para los dos.
Cómo es el manto del labradoodle

3 tipos principales de manto
Los labradoodles heredan el pelo tanto del labrador como del caniche, por lo que no hay dos perros exactamente iguales. Saber qué tipo de manto tiene el tuyo te ayuda a elegir los utensilios y la rutina de aseo adecuados. Las tres variedades principales son el vellón, la lana y el pelo liso, cada una con sus particularidades.
Vellón
Suave, sedoso y ligeramente ondulado, el manto de tipo vellón suele ser el más característico del labradoodle australiano. Combina cualidades del caniche y del retriever, con una textura esponjosa que a muchas personas les encanta por su aspecto de osito. Aunque es precioso, requiere bastante mantenimiento.
Sin un cepillado regular, los apelmazamientos pueden aparecer enseguida, especialmente en la barriga, la cola y las zonas íntimas, donde el pelo tiende a enredarse.
Lana
Los rizos cerrados y elásticos definen el manto de tipo lana, el más parecido al pelo clásico del caniche. Apenas suelta pelo, algo estupendo para las familias con personas sensibles a las alergias. Pero lo que te ahorras en pelos sueltos lo tendrás que dedicar al mantenimiento.
El pelo que se desprende queda atrapado entre los rizos, así que el cepillado de tres a cuatro veces por semana con una carda es fundamental. Saltarse las visitas a la peluquería canina puede dejar el manto espeso, pesado y propenso a apelmazarse.
Pelo liso
Liso, áspero y a veces desgreñado, este tipo de manto se parece mucho más al del labrador. Es más habitual en los cruces de primera generación, en los que la mitad de los genes procede de cada raza. Suelta más pelo que los otros tipos, pero necesita cuidados menos intensivos.
Un buen cepillado una o dos veces por semana, combinado con un peine antipulgas, ayuda a eliminar el pelo muerto y a mantener la piel sana. Aunque resulta más fácil de cuidar, este manto también necesita un aseo habitual para mantenerse limpio y con buen aspecto.
¿Cómo influye el tipo de manto en la frecuencia del aseo?
No todos los mantos de labradoodle requieren los mismos cuidados. La frecuencia del cepillado o de las citas en la peluquería depende de si tiene el pelo rizado, de tipo vellón o liso, y esas necesidades no son siempre las mismas.
Cuando los cachorros desarrollan el manto adulto, su textura suele cambiar, lo que puede aumentar la necesidad de cepillarlos con regularidad.
Los mantos rizados o de tipo lana son los que más mantenimiento necesitan. Como los rizos son densos y atrapan el pelo suelto, es fundamental cepillarlos tres o cuatro veces por semana para prevenir los apelmazamientos. También necesitan un recorte aproximadamente una vez al mes para mantener una longitud manejable y una textura esponjosa en lugar de apelmazada.
Los mantos de tipo vellón dan algo más de margen, pero también requieren constancia. Un cepillado semanal suele bastar para conservar su aspecto sedoso y ondulado, mientras que un recorte cada seis u ocho semanas ayuda a mantener la longitud deseada sin que los enredos se acumulen.
Los mantos de pelo liso suelen ser más fáciles de cuidar porque el pelo se desprende de forma más natural. Aun así, no se puede prescindir del aseo. El cepillado regular ayuda a controlar el pelo suelto y reduce el riesgo de irritación cutánea. Aunque no necesitan recortes tan frecuentes, darles forma de vez en cuando mantiene a tu labradoodle arreglado.
Utensilios y productos esenciales para el aseo del labradoodle

Tener los utensilios adecuados hace que el aseo de tu labradoodle deje de ser una carga y se convierta en una rutina que podáis disfrutar juntos. Como su pelo varía en textura y longitud, usar los cepillos, las máquinas cortapelos y los productos de limpieza adecuados es fundamental para mantener la piel sana y el manto sin apelmazamientos.
Usa siempre productos específicos para perros, ya que los utensilios para personas pueden dañar el pelo o irritar la piel sensible.
Esto es todo lo que necesitas:
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Carda: ideal para el cepillado diario, sobre todo en zonas complicadas como detrás de las orejas, debajo de las patas y cerca del collar, donde suelen formarse apelmazamientos.
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Peine de púas anchas y estrechas: perfecto para localizar enredos ocultos en las zonas de pelo espeso. Empieza con las púas anchas para soltarlos y termina con las estrechas para dejar el manto suave y desenredado.
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Spray desenredante: es opcional, pero útil para mantos rizados o de tipo lana. Una ligera pulverización facilita que el cepillo se deslice por el pelo denso sin dar tirones.
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Máquina cortapelos y tijeras de peluquería aptas para perros: esenciales para recortar el pelo del cuerpo, la cabeza y el hocico. La máquina mantiene la longitud deseada, mientras que las tijeras permiten dar forma a zonas sensibles como la cara y la cola.
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Toallitas limpiadoras de Pogi’s: toallitas suaves elaboradas con aloe vera y vitamina E, ideales para limpiar las patas, la barba y las zonas íntimas entre baños. Ayudan a mantener la higiene sin resecar la piel.
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Cortaúñas o lima eléctrica: recortar las uñas con regularidad las mantiene cortas y evita molestias cuando tu perro camina o juega.
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Solución limpiadora de oídos y discos de algodón: los labradoodles son propensos a las infecciones de oído, por lo que limpiar suavemente el pelo de las orejas y retirar la suciedad acumulada reduce la proliferación de bacterias.
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Guía paso a paso para el aseo del labradoodle
Paso 1: desenreda y cepilla a fondo

Antes de nada, cepilla bien el pelo de tu labradoodle. Una carda es lo más adecuado para repasar la superficie y aflojar los enredos, especialmente si tu perro ha pasado más tiempo de lo habitual al aire libre. Trabajar por secciones pequeñas te permite hacerlo a fondo sin agobiarlo.
Cuando la capa exterior esté suave, utiliza un peine de púas anchas y estrechas. Este paso permite llegar más adentro del manto y detectar apelmazamientos ocultos, que suelen aparecer detrás de las orejas, en las axilas o cerca de la cola. Muévete siempre con suavidad desde la piel hacia fuera para no dar tirones ni causar molestias.
Los apelmazamientos difíciles se manejan mejor si te tomas tu tiempo. Sepáralos con los dedos o aplica un poco de spray desenredante para facilitar el cepillado. Seguir esta rutina cada pocos días ayuda a prevenirlos, mantiene el manto ligero y deja a tu perro esponjoso en lugar de desgreñado.
Paso 2: usa las toallitas limpiadoras de Pogi’s para limpiezas puntuales
No todas las sesiones de aseo requieren un baño completo. A veces, tu labradoodle solo necesita una limpieza rápida después de revolcarse en el jardín o chapotear en los charcos. Ahí es donde las toallitas limpiadoras de Pogi’s resultan útiles.
Hechas con un tejido suave y texturizado, estas toallitas son delicadas con la piel y seguras para el uso diario. No contienen alcohol ni sustancias químicas agresivas, así que puedes limpiar zonas sensibles como las patas, la barriga e incluso alrededor de la cara con tranquilidad.
Son especialmente útiles después de los paseos o de que haga sus necesidades, cuando pueden acumularse suciedad, alérgenos y olores. Pasar una toallita antes del cepillado también ayuda a desprender el polvo y la caspa, lo que facilita el siguiente paso. Con unas toallitas a mano, puedes mantener a tu labradoodle limpio y con buen olor entre baños sin alterar la textura natural de su manto.
Paso 3: báñalo con un champú para perros suave e hidratante

Aunque lo cepilles y lo limpies con toallitas con regularidad, tu labradoodle acabará necesitando un baño completo para mantener el pelo limpio. Procura bañarlo cada cuatro a seis semanas, o antes si vuelve de jugar con más aspecto de oveja que de labradoodle.
Empieza con agua templada y asegúrate de mojar todo el manto antes de aplicar el champú. Elige una fórmula específica para perros, suave e hidratante. Los champús para personas no sirven, porque la piel de tu perro tiene un pH diferente. Enjabona con cuidado, evitando los ojos y los oídos, y aclara a fondo, no una sino dos veces, para que no queden restos que puedan irritar la piel.
Para darle más suavidad, puedes aplicar después un acondicionador para perros, que ayuda a desenredar y mantener la textura del manto. Termina secándolo con una toalla y, si tu labradoodle tiene el pelo largo, usa después un secador con aire frío o templado. Esto no solo acelera el secado, sino que también deja el pelo esponjoso y ligero.
Paso 4: recorta el pelo si hace falta
Una vez que tu labradoodle está limpio y cepillado, es más fácil ver qué zonas necesitan un pequeño retoque. El pelo suele crecer más rápido en los pies, la cara, las axilas y alrededor del culo, y puede causar molestias si se descuida.
Usa tijeras de peluquería canina para los recortes pequeños y delicados, y una máquina con peines guía para mantener el pelo del cuerpo a la longitud deseada. Algunas personas prefieren un corte corto de verano porque resulta más fácil de mantener, mientras que otras eligen el aspecto de osito, con la cara redondeada y el cuerpo esponjoso. Ambos estilos ayudan a prevenir los apelmazamientos y mantienen a tu perro adorable.
Si cortarle el pelo en casa te resulta complicado, pedir cita en la peluquería canina cada seis u ocho semanas es una opción segura. Un profesional puede mantener el manto uniforme y tratar con cuidado zonas difíciles como el hocico, las patas y las zonas íntimas. Los recortes regulares no solo mantienen a tu labradoodle arreglado, sino que también facilitan mucho el cepillado entre sesiones.
Paso 5: limpia los oídos
Las orejas caídas del labradoodle son adorables, pero también retienen calor y humedad, lo que crea el entorno perfecto para las bacterias y las levaduras. Si no se atiende, esto puede provocar infecciones de oído dolorosas que os lo ponen difícil tanto a ti como a tu perro. Por eso, el cuidado de los oídos debe formar siempre parte de la rutina de aseo.
Empieza recortando con suavidad el pelo de alrededor de las orejas para mejorar la circulación del aire. Después, aplica una solución limpiadora de oídos aprobada por el veterinario en un disco de algodón y limpia con cuidado la cara interna del pabellón auricular. Céntrate solo en las zonas que puedes ver. Nunca introduzcas bastoncillos ni ningún otro objeto en profundidad en el conducto, ya que podrías causar una lesión.
Revisar los oídos cada semana te ayuda a detectar pronto el enrojecimiento, el mal olor o las secreciones, y te da tiempo a pedir cita con el veterinario si hace falta. Unos minutos de cuidado ahora pueden ahorrar molestias a tu labradoodle más adelante.
Paso 6: corta las uñas

Sabrás que ha llegado el momento de cortarle las uñas cuando oigas ese conocido «clic, clac» sobre el suelo. Las uñas largas pueden hacer que caminar resulte incómodo e incluso afectar a la postura de tu labradoodle, así que mantenerlas cortas va más allá de la estética.
Usa un cortaúñas para perros o una lima eléctrica y trabaja despacio. Recorta solo la punta de cada uña y evita la zona viva y rosada del interior, ya que cortar demasiado cerca puede provocar sangrado y dolor. Si tu perro tiene las uñas oscuras y no se ve esa zona, corta cantidades muy pequeñas cada vez para hacerlo con seguridad.
Si tu perro no para quieto o no te sientes seguro, recortar un poco cada semana es más fácil que esperar a que las uñas estén demasiado largas. Y, si prefieres no arriesgarte, un peluquero canino o un veterinario pueden encargarse durante las citas habituales de aseo.
¿Con qué frecuencia debes asear a un labradoodle?
El estado del pelo y la comodidad de tu labradoodle dependen de una rutina constante. La frecuencia del aseo varía según el tipo de manto, pero estas pautas generales sirven para la mayoría:
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Cepillado: los mantos rizados o de tipo lana necesitan cepillarse tres o cuatro veces por semana para evitar apelmazamientos. Los de pelo liso o de tipo vellón suelen necesitar uno o dos cepillados semanales.
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Baño: programa un baño completo cada cuatro a seis semanas, o antes si tu labradoodle se ensucia visiblemente al salir al aire libre.
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Recorte del pelo: a la mayoría de los mantos les viene bien un retoque cada seis u ocho semanas, ya sea en casa o en una peluquería canina.
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Corte de uñas: hacerlo cada dos o tres semanas mantiene las uñas lo bastante cortas para evitar molestias al caminar.
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Limpieza de oídos: las revisiones semanales y una limpieza suave reducen las probabilidades de infección. Tu veterinario puede recomendar otra frecuencia según la salud de tu perro.
Señales de que tu labradoodle necesita una sesión de aseo
Tu labradoodle no siempre se quedará quieto para avisarte de que necesita un repaso, pero su pelo y sus hábitos suelen darte pistas. Presta atención a estas señales claras:
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Apelmazamientos y enredos: suelen aparecer detrás de las orejas, en las axilas o cerca de la cola, donde el roce es habitual.
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Olor desagradable: un olor fuerte en el pelo, las patas o los oídos puede indicar acumulación de suciedad o incluso una infección.
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Rascado o lamido: si no deja de rascarse o lamerse la piel, puede que tenga el pelo sucio, picor o apelmazamientos ocultos.
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Pelo sucio o con cambios de color: las patas y la barriga acumulan suciedad rápidamente, sobre todo después de los paseos o de jugar al aire libre.
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Uñas que hacen ruido: si oyes las uñas golpear el suelo, ya necesitan un recorte.
El aseo va mucho más allá de que tu labradoodle salga guapo en las fotos. Evita molestias, reduce el riesgo de problemas de piel y oídos y hace que su día a día sea más cómodo.
Un pelo que invita a los mimos con Pogi’s
El pelo del labradoodle es parte de lo que lo hace tan adorable, pero también requiere mantenimiento. Desde desenredarlo con el cepillo hasta recortarlo y bañarlo, cada paso contribuye a su comodidad y su salud. Muchas personas descubren que los pequeños hábitos entre sesiones de aseo son los que más se notan.
Las toallitas limpiadoras de Pogi’s están diseñadas precisamente para eso. Hechas con un tejido suave y texturizado y enriquecidas con aloe vera y vitamina E, te permiten limpiar las patas, la barba, la barriga y las zonas íntimas sin sustancias químicas agresivas. Son hipoalergénicas, lo bastante suaves para usarlas a diario e ideales para una limpieza rápida después de jugar al aire libre o hacer sus necesidades. En lugar de esperar a que se acumulen apelmazamientos, olores o suciedad, puedes mantener a tu labradoodle limpio y cómodo con muy poco esfuerzo.
Hazte hoy con ellas en Pogi's y convierte el aseo en un ritual diario que se traduzca en una casa más limpia, un perro más feliz y ratos de mimos aún mejores.
Preguntas frecuentes
¿Puedes asear tú mismo a un labradoodle?
Sí, puedes asear a un labradoodle en casa, pero necesitas paciencia y los utensilios adecuados. Una carda, un peine, una máquina cortapelos y unas tijeras aptas para perros son esenciales para los cepillados y recortes habituales. Usar las toallitas limpiadoras de Pogi’s entre baños ayuda a mantener limpias las patas, las orejas y las zonas íntimas.
Muchas personas se encargan del cepillado diario y de las limpiezas puntuales y acuden a una peluquería canina cada seis u ocho semanas para mantener el pelo a la longitud deseada y prevenir los apelmazamientos.
¿Cuál es el mejor corte de pelo para un labradoodle?
El estilo más popular es el corte de osito, que deja la cara redondeada y el cuerpo esponjoso. También se elige el corte corto de verano cuando el perro pasa más tiempo al aire libre, porque resulta más fácil de mantener. El estilo adecuado depende del tipo de manto, del modo de vida y de la frecuencia con la que quieras cepillarlo. Los mantos rizados o de tipo lana suelen quedar muy bien cortos, mientras que los de tipo vellón pueden dejarse a media pulgada o más para conservar ese aspecto suave y desenfadado.
¿Con qué frecuencia necesita aseo un labradoodle?
La frecuencia del aseo depende del tipo de manto. Los mantos rizados o de tipo lana necesitan cepillarse tres o cuatro veces por semana, mientras que los de tipo vellón o más lisos pueden necesitar solo uno o dos cepillados semanales. El recorte suele ser necesario cada seis u ocho semanas para mantener la longitud deseada.
Bañarlo cada cuatro a seis semanas ayuda a mantener sanos la piel y el pelo. Cortar las uñas cada dos o tres semanas y revisar los oídos semanalmente reduce el riesgo de infecciones de oído y molestias.
¿Debes recortar el pelo alrededor de los ojos de un labradoodle?
Sí, recortar el pelo alrededor de los ojos es importante para que vea bien y para prevenir la irritación. El pelo demasiado largo cerca de los ojos puede atrapar suciedad y bacterias y causar molestias o incluso infecciones. Usa las tijeras de peluquería canina con cuidado o pide al peluquero que arregle el hocico y la zona de los ojos durante las visitas. Mantener corta esta zona también define mejor la cara de osito del labradoodle y ayuda a que esté cómodo, especialmente en perros mayores con mantos largos que crecen deprisa.
¿Qué pasa si no aseas a un labradoodle?
Descuidar el aseo provoca apelmazamientos, enredos y molestias. Los mantos de tipo lana y vellón tienden a apelmazarse, especialmente detrás de las orejas, en las axilas y alrededor de la barriga. Los apelmazamientos pueden tirar de la piel, causar dolor y ocultar bacterias que pueden dar lugar a infecciones.
Si no le cortas las uñas, la forma de caminar de tu perro puede verse afectada, y los oídos sucios aumentan el riesgo de infección. Descuidar el cepillado y los recortes también dificulta el aseo posterior, y a menudo obliga a rapar al perro en la peluquería en lugar de hacer un simple recorte.
Limpieza entre baños
Para los retoques diarios entre baños, las toallitas limpiadoras para perros de Pogi’s están hechas con un tejido grueso de fibra de bambú y una fórmula a base de agua y sin perfume. Suaves para la cara y los pliegues, y eficaces frente a las patas embarradas.
El aseo del labradoodle: preguntas frecuentes
¿Con qué frecuencia debes asear a un labradoodle?
Cepíllalo varias veces por semana y programa una sesión de peluquería profesional cada seis u ocho semanas. El pelo del labradoodle sigue creciendo y se enreda con facilidad, así que no puedes dejar pasar tanto tiempo como con un perro de pelo corto.
¿Qué tipos de manto pueden tener los labradoodles?
Los labradoodles pueden tener un manto de tipo lana, vellón o pelo liso. Los de lana y vellón son más rizados y se apelmazan con mayor facilidad, por lo que necesitan cepillarse más a menudo que el pelo liso, más suelto.
¿Cómo evito que se apelmace el pelo de mi labradoodle?
Cepíllalo hasta la raíz varias veces por semana con una carda y un peine, centrándote en las orejas, las axilas, la zona del collar y las patas, donde empiezan los apelmazamientos. Mantener el manto seco y limpio entre baños ayuda mucho.
¿Con qué frecuencia debo bañar a un labradoodle?
Para la mayoría funciona bien bañarlos cada cuatro a seis semanas. Bañarlos demasiado a menudo reseca el pelo, así que usa toallitas limpiadoras para las patas embarradas y para mantenerlos limpios entre baños.
¿Puedo asear a mi labradoodle en casa?
Puedes encargarte del cepillado, de limpiar las patas y la cara con toallitas y de pequeños retoques, pero la mayoría de las personas recurren a un peluquero canino para el corte, de modo que el manto quede uniforme y sin apelmazamientos.
¿Por qué se ensucia tan deprisa mi labradoodle?
Ese pelo suave y denso atrapa barro y humedad, especialmente en las patas. Pasar una toallita después de los paseos evita que la suciedad se introduzca entre los rizos.



